lunes, 13 de mayo de 2013

Repasando la vida

Después de la graduación había nuevos retos. ¿Qué hago ahora? ¿Cómo voy a pagar mis cuentas? ¿Esta carrera que estudié me hará feliz? ¿Me caso? ¿No me caso?
Había expectativa y resurgía la pregunta por la identidad. Ya no soy estudiante. ¿Cuál es mi identidad? Ahora es la profesión que empieza a definirnos. Soy médico, soy ingeniero, soy futbolista, soy artista…. Esta identidad reemplaza la identidad de antes, y nos da cierta reputación.
Llegó el tiempo de casarse. Nos unimos a alguien con la convicción que esta persona nos haría feliz. Pero en el matrimonio, muchas veces se mezclan dos identidades confundidas que chocan entre si. Y cuando nos acomodamos vienen los hijos. Nuevamente cambia la perspectiva. Las mujeres se convierten en madres, los hombres en padres de familia. Hay nuevas cargas y preocupaciones. Y te preguntas: ¿Adónde se fueron mis sueños? Los hijos determinan la hora que duermes, si sales o no sales, dónde y qué comes. Tus hobbies ya no son tus hobbies. Estás demasiado cansado para ellos. Y todos tus planes cambian si se enferman.
Finalmente los hijos crecen y se van. ¿Quién soy ahora? Me quedo sólo con alguien que se ha convertido en un extraño a mi lado.
Cuando repasamos nuestra vida de esta manera estamos permitiendo que otros o las circunstancias nos definan. La Bibla tiene otra forma de vernos. Dios ha dicho de manera clara en Su palabra quienes somos. Si abrazo esta identidad, me ayuda a acomodarme a cada etapa o circunstancia de la vida.


(extracto de la prédica del domingo 20 de abril de 2013 – Ps Pedro)

No des pase al enemigo

Este tiempo del año es muy triste para mi. El fútbol americano está de descanso. Y no me llama mucho la atención el fútbol que juegan aquí en America Latina. El otro día salí un rato con Taylor a comer. Había un partido en pantalla grande, Barcelona contra Bayern Munich. Barcelona estaba en serios problemas. Fue goleado por el equipo alemán. Yo sé por qué fue goleado. ¿Quieren saber por qué? Porque el arquero de Barcelona fue cristiano: Dios te bendiga, pase no más…. Asi son muchos cristianos, dan pase al enemigo. Mas bien deberíamos decir: Mi lugar no es tu lugar. Un buen arquero no da lugar. No des ventaja, no des permiso, no des oportunidad, no des lugar. ¿De qué manera damos damos ventaja, permiso, oportunidad, o lugar? Lo hacemos por ejemplo con nuestra manera de hablar, por las palabras que salen de nuestra boca. Las palabras equivocadas dan ventaja al diablo. Nuestra confesión de derrota da lugar al enemigo. De nuestra boca deberían salir palabras de bendición, no de maldición. También damos lugar al enemigo por nuestra manera de pensar. Hay un libro muy bueno de Joyce Meyer, La batalla de la mente. Te lo recomiendo. La gran batalla que enfrentamos se desarrolla en la mente. ¿Qué hay en tu mente? Muchas veces pensamos equivocadamente. Tenemos que pararnos firme en lo que Dios dice: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11 RVR1995) Eso es lo que Dios piensa. Dios tiene buenos pensamientos. Nosotros tenemos malos pensamientos: No sé, no puedo, nadie me ama…. Resiste. No des lugar a pensamientos de derrota. 


(extracto de la prédica del domingo 05 de mayo de 2013 – Ps Robert)